Manualidades

“Dedos ágiles nos llevarán más adelante a un pensamiento ágil”

Rudolf Steiner

En la pedagogía Waldorf, el trabajo con las manos tiene una gran importancia a lo largo de toda la Primaria. Es a partir del contacto con materiales nobles como el algodón, la lana, la madera, productos de la naturaleza, que damos tiempo y espacio a los niños y niñas para conocer y vincularse a los orígenes de la cultura, a la tierra, a la vida.
Ofrecemos actividades adecuadas para que los niños y niñas sean capaces de utilizar sus manos, pero también su sentimiento y su pensar en la creación de objetos útiles y bellos, que se puedan utilizar y contemplar a la vez. Así, favorecemos la experiencia de las fuerzas creadoras y las fuerzas de transformación. Y lo hacemos cuando damos a los niños y niñas la posibilidad de llevar a cabo un proceso de trabajo manual completo, gracias al cual pueden conocer de donde provienen los materiales que utilizan, otorgarle un sentido, y experimentar su conformación. De esta manera, los niños y niñas hacen la experiencia de ser creadores. Esta es la semilla para comprender que el ser humano y la naturaleza pueden trabajar juntos e ir de la mano. Es también un impulso social cuando compartimos y practicamos con los niños y niñas estos proceso de creación y de transformación.

El movimiento de los dedos y de las manos modela el interior del niño, ya que estimula el desarrollo de sus capacidades intelectuales. El maestro acompaña de forma suave el proceso de trabajo, procurando y velando por el espacio primero que ocupan el niño y su obra.

“Destreza manual, pensamiento vivo”

Rudolf Steiner

 

¿Porqué se enseña a tejer en las Escuelas Waldorf?

 

Los niños mantienen las agujas en ambas manos, asignando a cada mano su respectiva actividad, estableciendo asi de inmediato “la Lateralidad”, así como también el control del ojo sobre la mano, logrando desde el principio un grado de control sobre su voluntad.

La mano derecha debe introducir una aguja en el lazo de hilo que está en la aguja izquierda, logrando en el proceso atar un nudo. Sólo un constante control de la mano puede lograr tal hazaña, por lo que el poder de concentración se transforma en el despertar, de hecho, no existe otra actividad realizada por los niños de siete u ocho años de edad que puedan evocar este nivel de atención.

Mediante el uso de diferentes colores y diferentes cantidades de filas el maestro fomenta a través del tejido la atención de los números y la flexibilidad en el pensamiento. Como los niños aprenden más de aritmética, los profesores pueden elaborar modelos que requieren dos filas de azul, seguido de cuatro hileras de amarillo seguido de seis hileras de azul, etc. De esta manera se refuerzan las habilidades numéricas, pero de forma agradable.

Toda esta formación ayuda a la concentración, logrando fortalecer “la voluntad de enseñar a pensar”. Y esta habilidad es la que permitirá a los niños lograr la capacidad de resolución de problemas en años posteriores.

Sabía usted …

Recientes investigaciones neurológicas confirman que la movilidad y la destreza en la motricidad fina, sobre todo en la mano, puede estimular el desarrollo celular en el cerebro, y así reforzar la base física del pensar. El trabajo realizado durante los últimos setenta y cinco años en cientos de escuelas Waldorf en todo el mundo, donde desde primer grado se aprende a tejer antes de aprender a escribir o manipular números, también ha demostrado su eficacia en este sentido.

Los especialistas en dificultades de aprendizaje señalan que “La capacidad para programar un acto motor, muestra una estrecha relación con la lectura”.